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Se pueden evitar que la vaquita marina se extinga y se logre su reproducción

El 10 de julio, dos mexicanos y dos africanos pretendían abordar un avión en Monterrey con destino a Hong Kong. No lo lograron. La Policía Federal detectó ocultas en su equipaje 90 piezas de vejiga de totoaba, entre otros artículos prohibidos. Fueron detenidos.

Historias como ésta se repiten constantemente y tienen en jaque a las únicas 10 vaquitas marinasque aún hay en el alto golfo de California, en medio de una lucha ambientalista por recuperar a la especie, cuyo hábitat fue catalogado –este mes– por la Unesco como Patrimonio Mundial en Peligro ante la disminución de ejemplares y por la falta de acciones en el combate al tráfico ilegal de totoaba.

Sin embargo, para Rafael Silvio Ramírez, experto en especies prioritarias de la Conabio, con acciones urgentes aún es posible no sólo evitar la extinción de la especie, sino hacer que se reproduzca y salga de la lista de animales en peligro de extinción.

Considera que para ello es esencial la coordinación entre gobierno, sociedad y la comunidad científica, además del monitoreo constante de especies, sin limitar su campo de movilidad o forzar su interacción con la gente, pues programas anteriores como un santuario temporal no fueron efectivos por producir altos niveles de estrés en el mamífero.

Ya en 2017 se había creado un santuario para esta marsopa, conocida como cochito, y atraparon dos ejemplares en distintos días a principios de noviembre, en un esfuerzo internacional. Ninguna de los dos se adaptó. La primera fue regresada a su entorno con éxito y la segunda, tras diversas complicaciones, murió. El plan se canceló.

De acuerdo con la Semarnat, en el documento Vaquita Marina, símbolo de conservación, se enviaron biopsias de los dos ejemplares a investigadores del Frozen Zoo, en San Diego, señalaron que “de ambas ya habían crecido células con éxito”.

Sin embargo, aclararon que “las muestras de alta calidad para el cultivo celular están disponibles sólo de hembras, por lo que falta la información sobre la morfología del cromosoma Y. Por esta razón, ‘no es posible producir células madre pluripotentes inducidas capaces de producir espermatozoides’”.

En el reporte de marzo, el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (Cirva) señaló que sólo había unos 10 ejemplares.

Mientras, sigue la pesca furtiva de totoaba, en cuyas redes han quedado atrapadas las vaquitas marinas.

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